Licantropía (Cómo llegar a ella y sus remedios)

Desde tiempos inmemoriales el ser humano ha temido al hombre-bestia y ha buscado la forma de protegerse de él.
Convertirse en un licántropo no es tan complicado como piensan la mayoría de las personas, os cuento seguidamente las formas más habituales de hacerlo y, si lo deseamos, librarse o librar a alguien del maleficio, al menos temporalmente.
Herencia familiar
La licantropía es como la alopecia: si tienes algún pariente cercano que la padezca, lo más probable es que tú también termines por sufrirla. En ocasiones es difícil de determinar si alguno de nuestros familiares es un hombre o mujer lobo, pues muchos lo esconden por miedo a no ser invitados a las cenas familiares más típicas, como la de Navidad. Podemos sospechar de todos aquellos a los que les salga abundante pelo dentro de nariz y orejas, pero esto no es definitivo. En todo caso, si un buen día nos despertamos en un bosque, con extraños y borrosos recuerdos o un ciervo medio devorado entre los brazos, debemos empezar a pensar que tal vez seamos descendientes de algún licántropo.
Mordisco
El medio más popular para convertirse en bestia nocturna. No es tan fácil como parece, pues no es habitual que un hombre lobo te muerda la pantorrilla y se vaya a por otra víctima por parecerle tu pierna falta de sal y pimienta. Lo normal es que devore al infeliz que caiga entre sus garras y luego se marche a correr por el monte aullando como un poseso. En los casos de licantropía por mordisco, al menos en un noventa por cien, existe un tercer componente dentro de la cordial relación entre monstruo asesino y almuerzo chillón (cordial porque la bestia, entre otras cosas, le devora el corazón), éste suele ser alguien o algo que evita el fatal desenlace. A menudo se trata de Sparky, el perro de la víctima, un Fox Terrier que entretiene al monstruo dejándose masticar las costillas mientras su dueño huye o bien, muy frecuente, puede ser Sparky, cazador de perdices que pasaba por allí y ahuyenta o defunciona a tiros al lobuno atacante. Sea como sea, durante las noches, en especial las de luna llena, no os aventuréis a bosques, páramos o caminos rurales.
Por vocación
Dice la leyenda que algunas personas, poseedoras de un fuerte espíritu lobuno, son capaces de transformarse en lobo sólo con desearlo profundamente. En estos tiempos, en los que los seres humanos hemos declarado la guerra al pelo, resulta muy extraño pero todavía quedan licántropos vocacionales. Este tipo de hombres lobo suelen ser más pacíficos que los antes citados y rara vez se zampan a persona alguna. Corren por montes y bosques, aúllan a la luna, a veces roban gallinas, pero no atacan a las personas salvo en casos muy justificados como, por poner un ejemplo, cuando alguien rompe la armonía natural del entorno salvaje utilizando un espantoso y hortera jersey fucsia pasión durante una excursión campestre. En otras palabras, son protectores de la Naturaleza.
Remedios

La cura total de esta maldición se da en muy pocos casos...
Talismanes
Diversos talismanes mágicos, algunos de venta en cualquier feria de artesanía, protegen contra la maldición del hombre lobo. Han de ser hechizados por un chamán diplomado en licantropía avanzada y portados por el maldito junto al corazón. De esta forma se consigue evitar la transformación pero, como casi todo remedio misterioso, tienen sus fallos. El principal radica en que si nos roban el amuleto en el metro, o en cualquier otro sitio, tanto da, volveremos a convertirnos cada noche en peludos devoradores de carne humana.
Si nos ataca
Muchas personas ignoran que existe una forma efectivísima de hacer regresar a un licántropo a su estado humano. Si nos topamos con uno y nos ataca haremos lo siguiente:
Con un periódico enrollado, que llevaremos siempre encima por si acaso, le golpearemos el hocico al grito de “PERRO MALO”. La humillación será tan grande, todo un monstruo asesino tratado como si fuera un caniche, que, tras unos instantes de lobuno estupor, volverá a recuperar su aspecto humano. Eso sin contar con el mal rato de tener que regresar a su casa tal como vino al mundo, o sea, llorando a moco tendido. Cabe decir que, si probamos este remedio, debemos saber que algunos periódicos son más efectivos que otros. En la escala más alta de efectividad estarían diarios como The Times, archiconocido noticiario inglés, y en la más baja cualquiera dedicado a los deportes. No es que los últimos no funcionen, pero, en lugar de regresar a la bestia a su origen humano, podría convertirla en un perro de aguas que no asusta mucho pero también muerde.
Autocontrol
Supongamos, como en mi caso, que ya somos licántropos, un familiar o amigo viene de visita y no deseamos devorarlo. Cuando esto me ocurre utilizo un remedio infalible que descubrí hace ya tiempo. En cuanto siento que me voy a transformar, cosa que me da de cinco a diez minutos para reaccionar, digo que estoy muy cansado, me acuesto y me pongo a escuchar jazz clásico, con auriculares para no molestar, claro. Sí, habéis leído bien, es totalmente cierto que la música amansa a las fieras. Por supuesto, algunas melodías producen el efecto contrario. Las llamadas “canciones del verano” pueden incluso provocar transformaciones en pleno día, tal es su poder.
Hasta aquí algunos datos que espero os sean útiles si en alguna ocasión descubrís que pertenecéis a esta temible especie nocturna o si os topáis con un ser salvajemente cruel y peligroso durante unas vacaciones en el campo. Todo puede ser.
Un cordial aullido para todos.
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mirreya dijo
Te puedo pedir que vengas a morderme entonces???je je....
Por cierto tendras que ir a ver Underwordl, la revelion de los licantropos!!!
Buen finde, besos, Mireya
13 Marzo 2009 | 11:39 AM