Mi amigo Gromfch
Hace demasiado tiempo que no os cuento nada, perdonadme, el doctor Própofol, mi terrible archienemigo, me ha estado persiguiendo sin descanso. Pero esa historia os la contaré en otro momento, os lo prometo, ahora quiero hablaros de mi buen amigo Gromfch, el troll.
Un retrato del buen Gromfch
Existen muchos tipos de trolls, algunos verdaderamente peligrosos, sin embargo, no es el caso de Gromfch. Un troll de montaña. Este tipo de trolls eligen un monte y pasan en él toda su larga existencia, jamás lo abandonan. Con sus casi tres metros de altura y una fuerza descomunal podría aplastar a cualquiera, pero la ira, el odio y el rencor son sentimientos que le son ajenos. A veces pienso que soy una mala influencia para él, a menudo intento llevarle de juerga con algún vampiro pero siempre me dice lo mismo con su profunda y cavernosa voz: “gracias pero las fiestas me aburren”. Sí, lo sé, no se trata del tipo más alegre del mundo, pero sí del mejor amigo que uno pueda tener. Si estás en un apuro no dudes en acudir a un troll de montaña, nunca a uno del bosque, pues probablemente se divertiría pegándote mamporros. Gromfch te escuchará, se sentará a pensar y luego te dará la solución a tu problema. Hablando de problemas, el de mi amigo es su enorme dificultad para encontrar pareja. Los de su especie no salen a flirtear, no, en lugar de eso tocan el cuerno. Suena raro, ¿verdad? Cuando un troll de montaña llega a la adolescencia, esto sucede a la edad de cincuenta años, talla un cuerno de cabra montés de manera que, al soplar con maestría por un extremo, suenen hermosas melodías. Si una troll hembra las escucha y le gustan, responderá tocando su cuerno y si ambos se enamoran musicalmente formarán una pareja que durará para siempre, salvo en raros casos, como el de Escromf, otro amigo troll, que fue sorprendido en la cama con tres vampiras y un oso. La cuestión es que mi amigo pasa largas horas tocando su extraordinaria corneta. Si vais por la montaña y escucháis el canto de un pájaro que os sorprende y acelera vuestro corazón como si os acabaseis de enamorar, no lo dudéis, se trata de la peculiar música de un troll que busca a su media naranja.
Reconozco que la soltería de Gromfch me viene de perilla, sí, cocina extraordinariamente bien: si no habéis probado el jabalí asado con miel y puré de abejas preparado por un troll, no sabéis lo que es una buena comida. Aunque, sin duda, el pato picante con salsa de rábanos y hormigas rojas que prepara Gromfch es mi plato favorito. En cuanto se empareje todo eso se acabó, cocinará para ella y se olvidará de su viejo amigo el hombre lobo tarambana. Supongo que tendré que convertirme en ese amigo pesado que se presenta todos los domingos sin avisar para vaciar la despensa.
Un cordial aullido.
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DACIS DACIS dijo
jaja jaja lo tuyo es muy fuerte , vaya amigo que estas echo, prefieres que no se enamore, con tal de comer por la jeta, ya te vale
12 Julio 2009 | 08:19 PM